La Mansión

«La Mansión»

Fr. Aldo Torrez Roca, O.P.

«La Mansión» es un Centro Carismático Católico de Evangelización que reboza de optimismo y renovación de una fe más viva. En ella son tres los semblantes que se consideran para su establecimiento como tal en la ciudad de Santa Cruz.

Sus comienzos: Después de siete años de trabajo en la ciudad de La Paz, los padres estadounidenses, Crisóstomo Geraets y Daniel Roach pertenecientes a la «Orden de Predicadores», siguiendo su espíritu de predicadores itinerantes, dejaron esta ciudad y se pusieron en marcha rumbo a la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. El primero en llegar fue el padre Cris (Crisóstomo) en el año 1969, y casi inmediatamente lo hizo el padre Daniel en el año 1970. Y en enero de 1971 se iniciaron en la naciente Renovación Carismática Católica. Dos años más tarde, un Domingo de Ramos de 1973, comenzaron su experiencia pública introduciendo a los fieles en una profunda evangelización en el Espíritu Santo. Y el centro de esta nueva experiencia comenzó en la Eucaristía. Desde el primer día de esta celebración ha sido eje motor de todas las actividades de La Mansión.

Su proyecto de evangelización: «La Mansión» nació con el objetivo de convertirse en la Iglesia viva y espiritual de los feligreses, muy ligada a la realidad de sus fieles, transmitiendo la Palabra de Dios «nuevo fervor, nuevos métodos y nueva expresión» (DSD 28). Llegar a los feligreses con la Buena Nueva de manera renovada y con poder. Lo cual fue y sigue siendo una de sus principales características. «Queremos la Iglesia Católica, pero queremos un renacer de la Iglesia… No queremos otra Iglesia; queremos la misma Iglesia transfigurada en Cristo», expresa el padre Daniel, en su libro: CRIS Y DANIEL, Los principios de La Mansión.

«La Mansión», Organismo viviente de Renovación Espiritual, funciona como un «Centro de Evangelización» que apunta a la conversión de los feligreses y la recuperación de los valores morales y espirituales de los fieles católicos. Decimos esto porque hay muchos católicos sin un encuentro personal con Dios y compromiso social. En nuestros días muchos cristianos, ya bautizados y confirmados, están recibiendo la imposición de manos, esencialmente con los mismos efectos de Pentecostés. En primer lugar reciben la experiencia de la presencia y del poder del Espíritu Santo. Enseguida el Espíritu Santo comienza a manifestarle a Jesucristo interiormente y, a través de Cristo, ellos ya conocen al Padre personalmente. Como los primeros cristianos, ellos quedan llenos del Espíritu Santo y experimentan fuertemente el amor, el gozo y la paz de Cristo. Es una respuesta a una sed de Dios, de vida interior, de oración alegre, comunitaria y de alabanza. Se experimenta el Espíritu Santo como el poder para servir y testimoniar, para predicar el Evangelio en palabras y obras, con aquella manifestación de poder que mueve a la fe y despierta la comunión fraterna y eclesial. La experiencia de la cual se habla, es espiritual y profunda. Esta experiencia está llevando a los fieles de La Mansión, a una búsqueda sincera por ser mejor en la vida del hogar, del trabajo; a tomar conciencia sobre los sacramentos del Bautismo, Confirmación, Penitencia y Eucaristía; a orar y leer la Biblia constantemente en la vida diaria, la Lectio Divina (cfr. DA 249); a tener un gran amor por la Iglesia y por salir a evangelizar.

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